Yo también amo el poder de la expresión

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Cristina Dávila

Soy diseñadora gráfica, actriz de teatro desde hace más de 15 años, conductora de mi propio programa de TV Charla con la luna y también soy mamá de una hermosa niña de 2 años 8 meses.

Una semana antes de saber que iba a ser mamá soñé que estaba embarazada de una niña. Pasó la semana y recibí la mejor noticia de mi vida ¡que iba a ser madre! Desde ese momento supe que sería niña y que la llamaría Victoria. Según yo había sido muy feliz a lo largo de mi vida y tal vez sí, pero esa gran noticia llenó mi corazón de una felicidad y un gozo que nunca había experimentado. En ese momento supe que lo mejor estaba por venir. Soy mamá soltera y eso en su momento me causó mucho conflicto, pero la espera de mi beba siempre fue lo principal. Disfruté muchísimo mi embarazo, verla, sentirla, escuchar su corazón en cada consulta. Pasé momentos muy difíciles en los que sentía que estaba sola al no poder compartir toda esa felicidad con el papá de mi beba, como yo hubiera querido. Sin embargo, ese sentimiento lo transformé en agradecimiento hacia él por la hermosa bendición de ser madre.

Siempre me ha gustado comunicarme, expresar mi forma de ver las cosas y mi sentir. Durante el embarazo le platicaba todo a mi beba, había momentos en los que de plano me soltaba a llorar y le decía: “No te preocupes mi bebé bonita, es parte del sentir y yo te amo, eres más que bienvenida.

Dentro de toda la felicidad también apareció el miedo, la incertidumbre, el no saber si sería buena madre, si lo haría bien o cómo le haría estando sola. La naturaleza es sabia y 9 meses de espera son 9 meses de preparación tanto física y mental, como emocional y sicológica. No diré que fue fácil. Yo ya ni distinguía si era de día o de noche. Recuerdo una ocasión mientras amamantaba a mi beba parada, cabeceando del cansancio, me sentí culpable por no poder ofrecerle una familia. No sabía si las decisiones que tomaba eran lo mejor para ella. Lloraba por la angustia de no saber qué tenía. Fueron muchos sentimientos juntos, pero sobre todo un gran amor y felicidad que hasta el día de hoy me han dado mi hija. Tan solo con saber que venía en camino, verla crecer dentro de mí y desde el día que llegó a este mundo verla jugar, dormir, despertar, observar su mirada tan expresiva, tierna y a la vez inquieta. Sus abrazos, sus besos y sus te amo son lo mejor que me ha pasado en la vida. Victoria es la estrella que guía mi camino.

A pesar de ser actriz y poder experimentar muchas emociones diferentes en el escenario no tenía idea que podía sentir con tanta intensidad hasta que fui mamá. He llorado de alegría, de emoción, de angustia, de miedo. Mi piel se pone chinita si me abraza, aunque también a veces me dan ganas de darle un pellizco. Hoy agradezco el que mi pequeña comparta su vida y sus aventuras junto a mí.

En mi embarazo tuve la fortuna de hacer lo que más me apasiona: actuar en una obra de teatro. Con 4 meses de embarazo, que por mi panza parecían 6, nos fuimos 10 días de gira por el Estado de Coahuila. Ahora tengo la fortuna de haber creado, hace poco más de un año, mi propio programa de TV por internet “Charla con la luna” que surgió cuando, de un momento a otro, me quedé sin trabajo y después de una larga búsqueda se dio esta oportunidad. Decidí emprender esta gran aventura con Dios como mi socio principal. Ha sido un año de retos, de altas, bajas, logros, satisfacciones, de muchas alegrías. Momentos en los que he dejado de creer en mi misma, pero nunca he pensado tirar la toalla. Tengo una gran pasión y entrega por lo que hago. Me siento una mujer plena, feliz de poder distribuir mi tiempo y mi espacio para disfrutar a quien más amo en esta vida y que ahora sé, al paso de casi 3 años, que somos una pequeña gran familia: mi hija Victoria y yo.

2 Comments

  1. Responder

    Edmundo Zárate

    marzo 17, 2017

    No me avergüenza reconocer que lloré mientras leía el artículo. Los varones deberíamos ser como los caballitos de mar, llevar a nuestros hijos sobre, dentro y encima de nosotros del mismo modo que lo hacen nuestras semejantes.

    • Responder

      Cristina Davila

      marzo 20, 2017

      Hola Edmundo Zarate gracias por tu comentario lo valoro y admiro mucho. Un abrazo

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