Caleidoscopio

No, no quiero ser la misma, me reinvento y disfruto cada día esta metamorfosis llamada vida.

Por Elena Hernández

Hace unos días me encontraba en una conversación con algunas amigas acerca del tema de los cambios que sufrimos en el embarazo y que nos van dejando estragos en el cuerpo y en los ánimos, y las muchas situaciones en las que parece ser que nos saca de nuestro centro o de lo que “realmente somos”. Pero, entonces, en ese estado ¿quiénes somos?

Cada momento en nuestra vida nos define, nos hace crecer, nos prepara para la siguiente etapa y así sucesivamente hasta el final de nuestros tiempos. Nuestra personalidad está definida desde temprana edad, mucho antes de saber quiénes somos. El ego, el “yo”, es lo que nos hace conscientes de nuestra identidad y la relación con el medio, es nuestro punto de referencia en los fenómenos físicos, psíquicos y sociales.  Y como todo, va cambiando, se moldea, se transforma, adopta diversas hormas con cada experiencia y en cada fase de nuestro desarrollo. No es posible entonces ser siempre “yo misma”.

Cuando alguien nos reclama, que “no somos las mismas”, ¿cuándo volverás a ser tú?, es casi como reclamar al viento porque se mueve, a la tierra porque gira, al día por suceder a la noche, y si lo pensamos un poco, a veces nos sorprendemos cuestionando a nuestro propio yo porque hemos cambiado. Suena injusto, muy injusto creer que no tenemos derecho a avanzar, a ser diferentes, a ser mejores. De pie frente al espejo podemos darnos cuenta en cada arruga, cada estría, cada lonja, cada cana, cada mancha de piel, que es evidente que no somos ni seremos las mismas y ¡qué bueno! Porque denota movimiento y madurez, lo peor sería justamente eso: ser estáticas y ser siempre las mismas. Con el reloj encima corriendo sobre nosotras, con cada hijo, con cada trabajo, cada negocio o proyecto, o cada pareja, o cada aventura que nos lanzamos a conseguir, nuestras habilidades se multiplican, nuestras destrezas se agudizan y en efecto, no hay marcha atrás, no hay manera de volver a ser las mismas. No lo seamos, miremos siempre hacia adelante y aprendamos a aceptar estos cambios, a verlos como logros, como batallas ganadas, a deleitarnos, a desearlos y a vivirlos con conciencia y con pasión.

Así que, no, no quiero ser la misma, me reinvento y disfruto cada día esta metamorfosis llamada vida.

Elena Hernandez

Nací un soleado día de abril, hace casi 36 años, la mayor de una familia que parece común pero no lo es tanto, llena de personajes interesantes como seguro cada familia tiene los suyos. Arquitecta de profesión, madre de corazón y soñadora por convicción. Hoy dejo la puerta entreabierta para que te asomes un poco a mi mundo, mis vivencias, mis alegrías, mis penas, y descubras conmigo este pedacito de mí antes de que se esfume con el viento.

1 Comment

  1. Responder

    Susy

    marzo 7, 2018

    Me encanta lo intrépida que eres!! Dices lo que sientes sin filtro alguno. Sigue adelante en esta aventura llamada vida. Un beso enorme y un abrazo apretado mi Elenita😘🤗❣️

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