Soñé que un monstruo me perseguía

Todos nos hemos despertado más de una vez asustados por un mal sueño, lo que comúnmente conocemos como pesadillas.

Por Dennis Charles

Nosotros los adultos podemos razonar que aquello sólo fue un mal sueño y aunque tengamos la sensación de miedo, podemos volver a dormir sin ayuda de nadie. Sin embargo, para un niño no es igual; ellos no tienen las mismas herramientas cognitivas que nosotros los adultos; aunque sus pesadillas no sean reales, sus miedos sí lo son, por lo que necesitan de nuestra ayuda para poder calmarse.

Las pesadillas son sueños que provocan miedo y es uno de los trastornos del sueño con mayor frecuencia en los niños. En los primeros tres años de vida, los pequeños pueden presentar pesadillas por miedos diurnos; en la edad prescolar, es común que los niños sueñen con criaturas imaginaras o con situaciones que les provoca ansiedad (escuela, muerte, etc.) y de los 6 a 10 años las pesadillas se relacionan más con situaciones reales.

¿Qué podemos hacer si nuestro hijo nos despierta a la mitad de la noche debido a una pesadilla?

  • Escúchalo y empatiza con él. No restes importancia a sus miedos, aunque los sueños no son reales, el miedo que ellos experimentan sí es real.
  • Ayúdalo a nombrar sus emociones, esto le permitirá calmarse con mayor facilidad y lo estaremos ayudando a comprender y poner nombre a lo que está sintiendo: “Veo que has tenido una pesadilla y sé que tienes miedo”.
  • No utilices frases como: “no tengas miedo, sólo fue un sueño” (¡recuerda que para él ha sido muy real!); pídele a tu hijo que te cuente lo que soñó, si no puede contarlo, ayúdale haciéndole preguntas. Al poner en palabras su sueño, su cerebro lo asimilará mejor lo que hará que sea más fácil de superar.
  • Quédate con él hasta que se vuelva a dormir. Si te pide dormir contigo, llévalo a tu cama o quédate a dormir con él. Recuerda que está asustado y a nadie le gusta estar solo cuando experimenta miedo.
  • Sé paciente con él. Lo más probable es que la pesadilla dure en su mente por varios días, por lo que no querrá ir a dormir o estar solo. Recuerda que tu hijo se ha asustado mucho y tiene miedo de volver a soñar igual.
  • Acompáñalo para que logre tranquilizarse antes de dormir. Los niños que han tenido alguna pesadilla vuelven a experimentar miedo cuando se acerca la hora de ir a la cama; por lo que es necesario ayudarlos a reducir su nivel de angustia. Hay niños que necesitan que sus padres se queden con ellos hasta que logran dormir; a otros les puede ayudar algún cuento o hacer una oración. Si todas las noches hay que mirar debajo de la cama para ver si no hay monstruos, hazlo; verás que cada día tu hijo se empezará a sentir mejor.
  • Trabajen juntos con las pesadillas de una manera divertida. Se necesita romper la imagen mental que los niños tienen sobre sus pesadillas para que puedan afrontar sus miedos. Si tu hijo ha soñado con monstruos, pueden hacer un dibujo de ellos y transformarlos en algo divertido (ponerles una nariz de payaso, inventar un cuento chistoso sobre ellos, etc.)

Cuando un niño tiene una pesadilla, realmente siente miedo y angustia; pero podemos utilizarlas para enseñar a nuestros hijos a afrontar sus miedos de una manera creativa, comprendiendo sus emociones y siendo empáticos con ellos.  ¿Recuerdas cuando eras niño y los monstruos te perseguían dentro de tus sueños? ¿recuerdas que al despertar angustiado, corrías rápidamente con tus padres para sentirte mejor? Así que, cuando tu hijo te despierte en medio de la noche por un mal sueño, no lo ignores, recuerda que depende de ti para volver a sentirse seguro, necesita de tus abrazos para sentirse protegido.

Dennis Charles

Mamá. Licenciada en psicología, asesora de porteo y facilitadora de disciplina positiva.

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