EL JUEGO DE LA VIDA

Por Clara Zapata Tarrés

Hace mucho tiempo que no íbamos a la lucha libre. Ayer fuimos porque vendría Blue Demon Jr y además lucharía Júpiter quien, fuera del ring, es alumno de Joel, mi esposo. Como sabemos en México, la lucha libre es una de las características que nos identifica como comunidad y desgraciadamente no tiene tanta difusión ni promoción como debiera. Pero, hablemos de su significado y del porqué éste se inserta en el tema de nuestra revista No estás sola.

Desde que llegas a una arena de lucha libre, la emoción corre por todo el cuerpo y el corazón comienza a palpitar más rápido. Los pregones de los vendedores resuenan y la adrenalina se reproduce en las venas de todos los que pasamos por esas calles repletas de festividad. Chicos y grandes compran capas, máscaras y poco a poco se van transformando en personajes y se cambian la careta de lo cotidiano para convertirse en rudos o técnicos.

Entras por una puertita, y la música retumba en los oídos, al igual que los gritos de los asistentes. Nos transformamos, llegamos a la escena y estamos listos para que se levante el telón. Libertad para todos, libertad para gritar, cantar, bailar, mover la cintura y hasta para malhablar y maldecir. Aquí podemos convertirnos si queremos y con toda osadía en deslenguados, lenguaraces, soeces, groseros, vulgares, maleducados, procaces, insolentes, desvergonzados, atrevidos y cualquier otra adjetivo que queramos poner en práctica. Nadie juzga, todos jugamos. Todos, todititos, lo logramos, hasta la señora más elegante del foro. Aquí, te desahogas e incluso hay algunos que ponen TODAS sus frustraciones y deseos en las bellas y sexys edecanes que bailan reggeaton o Queen y en algún@s de sus luchadores favorit@s. Todos somos actores. Los niños se vuelven superhéroes y si son tímidos, eso no importa. Ahí, todo se vale, la libertad ya no es un anhelo o una idea. La libertad ES y PUNTO.

Y es que todos y cada uno conocemos las reglas. En este juego, el respeto y la admiración son esenciales y el punto de partida. Cada quien sabe hasta dónde. Es maravilloso. Y es que así tendría que ser la vida: más llena de libertad, de juego, de saber que las gracias y los por favor están implícitos en los comportamientos; que aunque digas “malas” palabras, el respeto no se va; que te puedes poner una máscara y luego otra.

La admiración, tolerancia, espontaneidad, autonomía y atrevimiento que genera cada luchador, sea viejo, joven, enorme, pequeño, gay, transexual, mujer y un largo etcétera es un gran ejemplo de lo que casi nunca vemos en esta vida.

Y tantas etiquetas existen en nuestro mundo “real”, tantas normativas, tantos cajones, tantos sacos que cargar, repletos de piedras y culpas; tanta furia guardada y acumulada. Hay tanta libertad confundida, tanto miedo a lo diverso.

Vivamos más como si estuviéramos en la arena, que al cabo, lo que realmente importa se siembra en el corazón y la libertad es  nuestra.

febrero 18, 2019

Clara Zapata

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