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Ecuaciones del amor propio

Por Karla Sotelo

Pensé mucho qué escribir en torno al amor, en este mes que ronda en el aire y en las tiendas. Tantas formas que hay… y me parecía que la primera y más importante era el amor a uno mismo, que se demuestra con el autocuidado y la autodisciplina, y se refuerza y construye para poder recibir y dar amor al otro…

Y ahí fue donde sonaron las campanitas de mi cerebro, en la idea del otro y la delgada línea que hay entre el amor propio y el egoísmo. Cuántas veces utilizamos esa bandera de “self love” como justificación o pretexto para pasar por encima de los demás, a veces , de formas tan sutiles que hasta nosotros mismos creemos que estaba siendo por nuestro mayor bien.

A veces olvidamos que este amor funciona y se complementa si es compartido con el prójimo, que a través de el aprendemos a vernos, a aceptarnos y después a amarnos.

Así que según mis matemáticas toda esta ecuación del amor propio, no sale sin el factor prójimo, Baja al cero y no contiene. No se trata de olvidarnos de nosotros para solo pensar en los demás, ni tampoco se trata de olvidarnos de los demás y solo pensar en uno mismo.

Entonces decidí que mi pastel favorito que había hecho para mi y solo para mi, en aras de el autocuidado y auto apapacharme, iba a saber mucho mejor si lo compartía con mis personas. Y si… supo mucho mejor.

Les comparto la receta, para que la hagan, este postre sabe a cielo, es para esos días de indulgencia, que te permites comer más azúcar de la necesaria (y la permitida) sin remordimiento alguno.

Pavlova

INGREDIENTES:

  • 3 claras (90-110 g) (puede ser de las que venden en cuartitos)
  • El doble del peso de las claras en azúcar blanca.
  • 1/4 cucharadita de crémor tártaro o unas gotitas de limón
  • 1 cucharadita de vinagre
  • 1 cucharada de almidón de maíz (maicena)
  • 350 ml de crema para batir
  • Fresas limpias al gusto o cualquier otro fruto rojo

INSTRUCCIONES:

  • Preparamos el merengue francés: Pesamos las claras y las ponemos a batir a velocidad media-alta con el cremor tártaro o el limón.
  • Pesamos el doble de peso de las claras en azúcar y reservamos. Cuando las claras ya hacen picos blandos vamos añadiendo el azúcar poco a poco, de cucharada en cucharada, hasta acabarlo, con paciencia. Añadimos el vinagre y el almidón de maíz sin dejar de batir. Seguimos batiendo hasta que se formen picos que no se caigan.
  • Vertemos la mezcla con una espátula sobre un papel de hornear o un tapete de silicón para horno. Con la espátula le hacemos un hueco poco profundo en el centro, c para luego poner ahí la crema batida y la fruta. Cocemos el merengue en el horno a 120º durante una hora y media. Lo sacamos a una rejilla y lo dejamos enfriar por completo.
  • Poco antes de servir la pavlova batimos la crema hasta que haga picos duros, pero con cuidado de no pasarnos. La introducimos en una manga pastelera con boquilla grande y decoramos la pavlova con ella.
  • Limpiamos las fresas, les cortamos rabito y las partimos en dos o en cuatro. Las colocamos encima de la crema, suficientes. 
  • Dejamos reposar un ratito en el refri y Servimos el postre.

Receta tomada y adaptada del blog de María Lunarillos

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