A TODAS LAS MAMÁS

Por Daniela Montes Valdez

Las madres tienen un trabajo de por vida porque no solo son las encargadas de dar vida, sino de atender, cuidar, alimentar y demás a su familia, pero qué pasa cuando estas mamás no son reconocidas, son juzgadas, minimizadas por los suyos y la sociedad. ¿Cuántas de nosotras no trabajamos, maternamos y nos hacemos cargo del hogar? ¿Cuántas no se quedan todo el día en casa sin otra interacción social que sus hijos? Las madres independientemente de sus ocupaciones adicionales comparten algo en común y es el estigma social de tener que ser perfectas con  hijos socialmente bien educados, sin derecho a fallar simplemente.

Cuando pensamos en las madres adoptivas podemos decir que visualizan como aventadas, valientes, súper buenas, caritativas y el peso en los hombros en ocasiones se vuelve muy grande, pero lo que puedo decir como madre biológica y adoptiva que las situaciones nos rebasan a todas y lo importante es visualizar que necesitamos ser reconocidas, abrazadas y que nos ofrezcan un momento de descanso, un espacio para relajarnos para poder darnos “un gusto” o simplemente desahogarnos. Recordemos que las labores del hogar y la crianza de los hijos no son exclusivas de las mujeres y lo que las parejas pueden hacer es todo menos “ayudarnos” lo que hacen es compartir la responsabilidad del hogar y ejercer su paternidad. No pidas que te ayuden o te sientas mal si te dicen frases como “mira cómo lo traes”, “ese es tu trabajo” entre otras que solemos escuchar y hace que nos sintamos incómodas, culpables, ansiosas y molestas.

A ti que te sientes cansada, desanimada, sin fuerza y también culpable por esas emociones te digo, no estás sola. Hay momentos en lo que llorando en el baño de mi casa me he preguntado después de alguna crisis de emociones de mi hija menor en qué me metí, si fue lo correcto y esto pasa porque las emociones también  me rebasan y eso no me hace ser mala madre, me hace ser un ser humano vulnerable que puede reconocer y validar sus emociones y últimamente lo he querido compartir porque no es sano sentirte juzgada aun sin hablar de cómo nos sentimos. Hablemos de lo que sentimos, sin miedo, normalicemos acompañarnos y apoyarnos cuando sentimos no poder, como mujeres podemos apoyarnos, invitando a esa amiga, prima, hermana o mamá un café para platicar, cuidando a los críos para que pueda descansar una tarde, llevándole de cenar o comer a esa vecina que acaba de tener bebé, ¡juntas somos una fuerza sanadora!

Recuerda que vales mucho y que desde donde te encuentres haces lo mejor para tu familia, así que estas líneas son para abrazarte y felicitarte por todo lo que haces, por el trabajo que realizas día a día incluyendo festivos, fines de semana y vacaciones.

A ti que me lees te deseo que todo lo bueno de la vida te abrace y se quede contigo, y recuerda si quieres platicar o desahogarte cuentas conmigo y me puedes contactar al cel 8442476783

daniela montes valdez

Soy Educadora, mamá de dos muñecas. Mi sueño desde pequeña siempre fue ser maestra y poder enseñar a los niños con el amor y cariño que yo recibí. Tuve la fortuna de ser mamá biológica poco después de casarme. Pero al tener problemas en el parto, fuimos postergando la venida de otro bebé. Cuando nos sentíamos listos empecé con mi esposo esa búsqueda por otro miembro de la familia, sin embargo la vida tenía planes distintos a los nuestros. Tuvimos que enfrentar la realidad de que yo ya no podía ser mamá biológica de nuevo. Nos sumergimos en el proceso de adopción y por fin llegó mi milagro, mi segunda hija. Por eso busco seguir aprendiendo para poder ayudar a mi familia y a todos quienes quieren aprender de esta otra forma de hacer familia.

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