FATIGA DE PREOCUPACIÓN

Por Daniella Monarez

El otro día leí por primera vez el término “Fatiga de preocupación” publicado por una revista científica donde se habla de lo fastidiada ya que se encuentra la población en el seguimiento de la vigilancia de la pandemia y la adherencia a las medidas preventivas.

Estamos cansados de tanta preocupación, como de tanta infección, vacunas, noticias, distancia, olas nuevas y la consecuencia de todo esto es relajarnos de más y omitir ciertas medidas recomendadas. Y precisamente éste es el punto más importante de la letalidad –no letalidad de la variante Omicrón que “distrae” a la población y es lo que tanto preocupa a la Organización Mundial de la Salud.

Porque si bien la preocupación por un lado podría incitar a las personas a usar cubrebocas y adoptar las vacunas COVID-19 como era en un inicio, la fatiga por la preocupación podría hacer que se desestime su importancia creando importantes lagunas en la defensa social contra COVID-19.

Aunque existen optimistas que consideran a esta variante contagiosa como el anticipo del anhelado final de la pandemia ya que el virus se debilita y nuestro sistema inmune se fortalece, la realidad actual es que la gente sigue muriendo, menos, pero muere, y la respuesta a la pregunta del por qué aún existe gente que no se ha infectado una sola vez es muy simple: han sido estrictos en sus cuidados.

Escuelas abiertas, bares, iglesias, centros comerciales con aforos del 100, se habla del compromiso del gobierno y administradores con la economía, pero no de la salud de la población. Ok, estoy de acuerdo que las vacunas en nuestro Estado han estado al alcance de nuestras manos, no obstante no se ha contenido el virus lo suficiente como para cantar victoria, sigue habiendo infectados aún y con dosis completas.

No me considero alarmista, solo cautelosa. He visto cada vez más pacientes positivos y cada vez más médicos entrarle. Mi estadística personal es 1 de cada 3 pacientes que atiendo en quirófano para cirugía de urgencia están positivos, niños, mujeres, adultos mayores, ya no hay edades preferenciales. Y esto solo me habla de que tal vez nos esté ganando este bicho. Espero que no, me considero optimista, simplemente como población nos toca hacer nuestra parte. Fácil. NES.

(Sobkow et al., 2020),

Daniella Monárez

Soy médico general y desde hace un año y medio inicié mi travesía en la residencia para la especialidad de Anestesiología, la que se ha convertido mi más grande pasión. Volví a nacer cuando me convertí en madre de una hermosa niña. Fanática del béisbol, amante de las ofertas y las ventas de segunda. Ando por la vida sin equipo de protección y me encantaría tener la condición necesaria para ser toda una biker. Feliz de respirar, honro cada uno de los días que he vivido y agradezco a Dios que me permita seguir intercambiando oxígeno (qué sería de un doctor sin su frase rimbombante).

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