HomeConversacionesSOKO PECHIR: Buscarme para encontrarme

SOKO PECHIR: Buscarme para encontrarme

Entrevista por NES / Fotografías: Karina Briones

Durante mucho tiempo me costó definir quién era. Siempre fui “la hija de”, “la nieta de”, “la esposa de”, “la mamá de”. Estaba tan ligada a los demás que llegó un punto en el que me pregunté:

¿quién soy yo? Y la respuesta no fue inmediata.

Hoy puedo decir que soy todas esas versiones, pero también soy yo. Una mujer que aprendió a conocerse, a valorarse y a disfrutarse.

Elegir la paz 

Soy una mujer sencilla. Me gusta la vida tranquila, estar en casa, disfrutar a mi familia. Tengo un humor muy particular, soy alegre, pero sobre todo hoy busco paz.

He aprendido a decidir sin miedo. Si quiero hacer algo, lo hago. Si no funciona, no pasa nada. Si funciona, qué increíble. Hoy me permito vivir sin esa carga de miedo que antes me detenía.

Ser mamá sin perderme

Siempre soñé con ser mamá. Fue un deseo genuino desde siempre.

La maternidad no cambió mi esencia, solo transformó mis tiempos y prioridades. Con mis hijos he aprendido que se puede maternar sin dejar de ser tú.

Nunca he sentido que ser mamá me limite.

Al contrario, ha sido parte de una vida que siempre imaginé y que disfruto profundamente.

Aprender a tratarme con amor

La maternidad me enseñó algo muy importante: a ser más compasiva conmigo misma.

Así como le digo a mis hijos “no pasa nada, estás aprendiendo”, aprendí a decírmelo a mí también. A perdonarme, a tener paciencia, a no exigirme de más.

Porque muchas veces somos muy amorosas con los demás… pero muy duras con nosotras mismas.

Guiar sin lastimar

Ser mamá de adolescentes ha sido un gran reto. Entenderlos, acompañarlos, corregirlos sin herirlos.

Mi mayor objetivo es fortalecer su autoestima, que sepan que valen por quienes son, no por lo que tienen. Cuidar sus emociones, su esencia. Guiarlos con amor, sin romperlos en el proceso.

El momento que lo cambió todo

Durante la pandemia, en medio del silencio y la pausa, me volví a cuestionar todo: ¿quién soy?, ¿qué hago?, ¿para qué estoy aquí?

Un curso de desarrollo humano marcó un antes y un después. Me quitó miedos, me abrió los ojos y me llevó a un proceso profundo de autoconocimiento.

Ahí comenzó mi verdadera búsqueda.

Encontrar mi pasión

Mi emprendimiento no fue planeado, fue un descubrimiento.

La madera llegó a mí casi por casualidad… y se convirtió en mi pasión. Cortar, lijar, pintar, crear. Me encontré en ese proceso.

Hoy no lo siento como trabajo, lo siento como arte. Como un espacio mío, donde puedo ser libre, donde disfruto cada detalle.

A veces llegué tarde, pero llegué en el momento correcto.

Ser quien decido ser

Hoy ya no soy solo los roles que me definían antes. Hoy soy una mujer que decide quién quiere ser.

Sigo siendo mamá, esposa, hija… pero también soy yo: una mujer que se construye todos los días, sin miedo, con libertad.

Este artículo forma parte de nuestra edición especial impresa de MAYO – JUNIO 2026: CONCHITA SILLER: Corazón de Acero

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here