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ANGELES PEDRAZA: El valor de tu propiedad


Fotografia: Karina Briones / Entrevista: Alejandra Peart

Desde que era muy joven descubrí que me apasionaba construir. Soy arquitecta de profesión y comencé mi carrera supervisando obras, recorriendo construcciones y aprendiendo en el campo. Disfrutaba estar entre planos, materiales y albañiles porque ahí entendí que cada proyecto representa el sueño de alguien.

Con el tiempo regresé a trabajar con mi familia y empecé a desarrollar proyectos de vivienda.

Construí casas, privadas y fraccionamientos, hasta que la maternidad transformó por completo mi manera de ejercer la profesión. No dejé de trabajar, pero sí aprendí a hacerlo de otra forma.

Mientras mis hijos eran pequeños comprendí que necesitaba una actividad que me permitiera seguir creciendo profesionalmente sin renunciar a acompañarlos en su infancia. Fue entonces cuando encontré en la valuación inmobiliaria un camino que unía mi formación como arquitecta con una vida laboral más flexible. Hoy, después de más de veinte años de experiencia, puedo decir que fue una de las mejores decisiones que he tomado.

El valor de una mujer también está en prepararse

Muchas personas creen que hacer un avalúo es simplemente ponerle precio a una propiedad, pero detrás existe un proceso técnico, mucha investigación, actualización constante y una enorme responsabilidad. Nuestro trabajo consiste en determinar un valor objetivo y sustentado para que las personas puedan tomar decisiones patrimoniales con información confiable.

A lo largo de estos años he comprobado que estudiar nunca termina. Para mantener nuestras certificaciones debemos capacitarnos constantemente porque las normas, los mercados y las condiciones cambian. Esa preparación es la que nos permite ofrecer un trabajo profesional y ético.

Como mujer también he enfrentado retos en un ámbito donde durante muchos años predominaban los hombres. Sin embargo, cada paso que damos abre camino para quienes vienen detrás. Hoy me llena de orgullo saber que cada vez somos más mujeres ocupando espacios de liderazgo y especialización dentro del sector.

Ningún logro se construye sola

Si algo he aprendido es que ninguna mujer puede sostenerlo todo sin apoyo. Para permanecer activa profesionalmente mientras criaba a mis hijos fue indispensable contar con una red sóli-da: familia, colaboradores y personas en quienes podía confiar. Delegar no significa renunciar; significa entender que trabajar en equipo también es una forma de cuidar.

A las mujeres les diría que nunca dejen de prepararse, que busquen especializarse en aquello que realmente las apasiona y que no tengan miedo de explorar caminos que quizá nunca imaginaron. Hay profesiones muy nobles que permiten crecer, generar estabilidad y, al mismo tiempo, disfrutar de la familia.

Nuestro patrimonio no solo son las propiedades que construimos o adquirimos. También lo son el conocimiento, la experiencia y la capacidad de reinventarnos. Cuando una mujer invierte en sí misma, fortalece su presente y construye un futuro más sólido para quienes ama. Al final, el verdadero éxito no consiste únicamente en levantar edificios, sino en construir una vida donde el trabajo, la familia y nuestros sueños puedan convivir con equilibrio.

“Nuestro patrimonio más importante también es el conocimiento, la experiencia y la capacidad de reinventarnos. ” -Angeles Pedraza


Delegar no es renunciar; también es una forma de cuidar.

Este artículo forma parte de nuestra edición especial impresa de AGOSTO – JULIO 2026: Desde Saltillo, con amor


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