Atender la necesidad vs. Atacar el mal comportamiento

“Detrás de una mala conducta hay una necesidad que no ha sido atendida”.

Por Dennis Charles

 

Todos los padres nos hemos enfrentado a retos de comportamiento con nuestros hijos: berrinches, gritos, llantos, peleas, mordidas, etc. y generalmente reaccionamos ante ellos con más gritos, luchas de poder o regaños; sin embargo, muy pocas veces nos detenemos a pensar qué es lo que hay detrás de estas conductas tan desesperantes para nosotros los adultos.

Los niños no tienen la misma experiencia que tienen los adultos, ellos no logran autorregularse de la misma manera que nosotros (aunque existen muchos padres que también carecen de la capacidad de controlarse). Si queremos que los niños aprendan autocontrol, nosotros como padres debemos modelar como autocontrolarnos en lugar de atacar su mal comportamiento. De igual manera, los niños carecen de las mismas herramientas para comunicarse en comparación con los adultos, por lo que ante sus necesidades (hambre, sueño, cansancio, dolor) reaccionan con llanto, berrinches o un mal comportamiento. Como padres debemos de estar atentos a las necesidades de nuestros hijos, ya que, si éstas no están siendo satisfechas, el mal comportamiento seguramente aparecerá.

Pongamos como ejemplo a un bebé; las necesidades de un bebé son: alimentación, sueño, higiene, contacto, amor. Cuando el bebé presenta una de éstas necesidades, empieza a llorar, y si ésta necesidad no se ha atendido, el bebé intensificará su llanto. La respuesta del adulto es atender esta necesidad, brinda alimento al bebé, lo cambia y lo abraza; el bebé cambia su comportamiento y deja de llorar.

Al igual que un bebé, los niños también tienen las mismas y más necesidades: hambre, amor, higiene, ser escuchado, jugar, etc. Y al igual que el bebé, si sus necesidades no son atendidas, empieza a llorar, a hacer berrinches o a comportase mal. Sin embargo, a diferencia de un bebé, el padre no atiende la necesidad del niño y, generalmente, su respuesta es atacar su conducta con regaños, castigos, golpes, etc. Lo que sucederá después, es que el niño tenderá a intensificar su mal comportamiento (recuerda que, si un bebé no es alimentado, llorará más fuerte).

La diferencia es enorme; y esto sucede porque los adultos creemos que los niños, a diferencia de un bebé, tienen la capacidad de autorregularse; sin embargo, los niños no tienen las mismas herramientas y experiencias que nosotros los adultos; ellos están en transición de adquirir las habilidades necesarias para desarrollarse de manera óptima; sin embargo, requieren de la guía y del amor de sus padres. 

Cada vez que te enfrentes al mal comportamiento de tus hijos, en vez de atacar su conducta, investiga cuál es su necesidad y atiéndela (de la misma manera que hacemos con los bebés, investigamos si tiene hambre, sueño o necesita ser cambiado). Tu hijo posiblemente se comporta así debido a que está cansado, aburrido y no sabe expresar sus emociones, o debido a que necesita ser atendido, escuchado y sentirse importante y amado.

Dennis Charles

Mamá. Licenciada en psicología, asesora de porteo y facilitadora de disciplina positiva.

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