Conversación con Fernanda Arrillaga

La empresaria saltillense Fernanda Arrillaga nos recibió en una de sus propiedades para platicarnos qué hace para seguir cosechando tantos éxitos profesionales al mismo tiempo que es madre de dos. Relajada, nos contó cómo ha cambiado su vida después del nacimiento de sus hijos y cómo le hace para equilibrar ambos roles con éxito.

La clave para Fer a la hora de equilibrar su vida profesional con su rol de madre fue aprender a soltar y delegar, pero, sobre todo, dejar de ser perfeccionista. “Yo cometía el error de ser perfeccionista, quería hacerlo todo yo. Aprendes a dejar ir, aprendes a delegar, a confiar en los demás y esto te da tiempo para estar con tu familia”, señala.

Al regresar a Saltillo después de estudiar la carrera de Arquitectura en Londres, Fer comenzó a emprender sus propios negocios, sin dejar de ser parte de los de su familia, enfocados en el diseño, la arquitectura, la moda y la gastronomía. Sin embargo, la llegada de su hija la hizo reflexionar sobre el tiempo que quería dedicarse a ellos y fue entonces cuando el Montero Nueva Cocina Rústica, un restaurante de prestigio en la ciudad, cerró sus puertas.

“Con mi primer hijo cometí el error de no disfrutar su etapa de bebé porque era cuando estaba al frente del restaurante y la constructora. Con mi segunda bebé aprendí que el tiempo pasa muy rápido y hay prioridades. Me dolió cerrar este lugar (Montero Nueva Cocina Rústica), pero era eso o mi familia. Así fue como aprendí a disfrutar mi tiempo libre”. Fer encuentra en Rodrigo, su esposo, el balance perfecto. Cuando tiene que trabajar ya sea en Saltillo o en cualquier parte del mundo, es él quien se hace cargo de sus hijos.

Saltillo, tierra fértil

“Mi tiempo es súper productivo en Saltillo, en otra ciudad no la hago. Saltillo realmente te deja hacer mucho y mis hijos tienen oportunidad de hacer mil cosas, están tranquilos, están bien. Tengo todo el apoyo de mi marido, tanto en la casa con ellos, como en mi trabajo”.

Como empresaria considera que en esta ciudad hay muchas oportunidades para las mujeres emprendedoras. “Hay exceso de oportunidades que muy pocas aprovechamos. He dejado pasar muchas, a veces por falta de tiempo, otras porque no me encantaron, pero de que hay, hay”.

“En Saltillo”, explica, “hay demasiadas cosas que se pueden hacer, a pesar de que la sociedad a veces te frena o te ve mal. La clave es dejar todo lo negativo atrás para poder avanzar”. Su mamá, María Eugenia Sánchez, ha sido pieza fundamental cuando ha comenzado algún negocio y si algo no salió como lo esperaba, es de ella de quien recibe las palabras justas. “Ella me dice: ‘si no nos equivocáramos, no aprenderíamos y estaríamos ahí toda la vida. Entonces, da gracias a Dios que te equivocaste y ¡órale, párate y avanza! Ese error nunca lo vas a volver a cometer’”.

Aun así, Fer considera que la maternidad la cambió al cien por ciento, dice que ahora es más paciente, más madura. “Los niños me han dado esa enseñanza, con ellos me cambió la estructura mental; ser más paciente me da mucha paz”.

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