¿Estimular o elogiar a nuestros hijos?

Por Dennis Charles

Como padres es muy común usar expresiones para motivar a nuestros hijos tales como: “eres un buen hijo, hiciste muy buen trabajo, estoy orgullosa de ti, lo hiciste muy bien”; sin embargo, al igual que el castigo, los elogios sólo modifican la conducta de los niños a corto plazo; pero a largo plazo, los pueden volver adictos a buscar siempre la aprobación de los demás, lo que se conoce como motivación extrínseca. Los padres también tendemos a elogiar a nuestros hijos porque creemos que favorecemos su autoestima, pero debemos tomar en cuenta que la autoestima no es algo que se puede “dar” o “recibir”.

El estímulo por su parte tiene efectos positivos a largo plazo; desarrolla en los niños la auto confianza mientras el elogio desarrolla la dependencia hacia los demás. Al estimular, proporcionamos a los niños oportunidades para que puedan desarrollar habilidades para la vida.

Jane Nelsen en su libro de Disciplina Positiva, explica las diferencias entre el Elogio y el Estímulo:

  • El elogio significa expresar un juicio favorable y de aprobación. El estímulo significa inspirar, alentar e inducir.
  • El elogio se dirige al que realiza la acción (“buen niño”) mientras que el estímulo se dirige al hecho (“buen trabajo)
  • El elogio reconoce una acción terminada de manera correcta (“bien hecho) mientras que el estímulo reconoce el esfuerzo y el progreso (“Realizaste tu mejor esfuerzo”)
  • La actitud del elogio es protectora y manipuladora (“Me gusta la manera en que tu amigo lo hace”) mientras que la del estímulo es respetuosa y apreciativa (“¿Quién me puede mostrar la manera en que se debe hacer”)
  • El mensaje del elogio es juicioso (“Me gusta como lo haces”) y el mensaje del estímulo es de revelación personal (“Aprecio tu cooperación”)
  • El elogio invita a que los niños cambien por los demás mientras que el estímulo invita a que los niños cambien por ellos mismos.
  • El elogio enseña qué pensar. El estímulo enseña cómo pensar.
  • Los efectos sobre la autoestima del elogio es sentir que vale la pena sólo cuando otros lo aprueban. Los efectos sobre la autoestima del estímulo es sentir que vale la pena sin la necesidad de aprobación de otros.
  • Ejemplo de elogio: “Me siento orgulloso por tu calificación” (roba a la persona la posesión de sus propios logros). Ejemplo de estímulo: “Esa calificación refleja tu gran esfuerzo” (reconoce la propiedad y la responsabilidad del éxito)

Elogiar a nuestros hijos no los perjudica; sin embargo, uno de sus efectos a largo plazo es depender de la aprobación de los demás. Estimularlos les brinda seguridad y confianza; los invita a pensar y a cambiar por ellos mismos. Diferenciar entre elogio y estímulo puede ser complicado y difícil de entender. Jane Nelsen recomienda utilizar las siguientes preguntas cuando no sabemos si las frases que usamos con nuestros hijos son elogios o estímulos:

  • ¿Estoy motivando a la autoevaluación o a la dependencia a la evaluación de los demás?
  • ¿Estoy siendo respetuoso o protector?
  • ¿Estoy apreciando el punto de vista de mi hijo o sólo el mío?
  • ¿Haría este comentario a un amigo? (generalmente los comentarios que hacemos a nuestros amigos corresponden a un estímulo).

Dennis Charles

Mamá. Licenciada en psicología, asesora de porteo y facilitadora de disciplina positiva.

DEJA UN COMENTARIO

LECTURAS RELACIONADAS