LOS MENSAJES DETRÁS DE UNA MALA CONDUCTA

Por Dennis Charles

 

Detrás de las malas conductas de los niños, existe un mensaje oculto. El mal comportamiento no es otra cosa que una percepción equivocada que tienen nuestros niños de cómo sentirse importantes y tomados en cuenta. Ante estas percepciones, los niños, mediante su conducta, buscan maneras de llamar nuestra atención, de tener el control ante las situaciones, de lastimar a los demás porque se sienten lastimados o de decirnos que se sienten incapaces para realizar las cosas por ellos mismos.

Los padres estamos tan acostumbrados en atacar estas malas conductas sin ponernos a pensar lo que hay detrás de ellas; nos es más fácil enojarnos y gritar, que descifrar el mensaje oculto y atacar el problema desde su raíz, es decir, la necesidad del niño.

Si te sientes fastidiado, irritado y preocupado ante las malas conductas de tus hijos, lo más probable es que la percepción equivocada que ellos tienen, es de sentir que sólo son importantes, cuando se les voltea a ver, cuando notamos su presencia y cuando estamos ocupados por ellos.  Los niños que tienen esta percepción son los que constantemente nos interrumpen cuando estamos hablando con alguien más, cuando hacen “travesuras” para llamar nuestra atención, los que lloran por cosas insignificantes o esperan que todo les hagas; los padres ante estas conductas reaccionamos con gritos, pidiéndoles que se detengan (los niños suelen detener su mala conducta para intensificarla más adelante), dando advertencias, rogándoles y haciendo cosas que ellos pueden realizar por sí mismos. Caemos en un ciclo vicioso, por un lado, nuestros hijos intentan llamar nuestra atención equivocadamente y por el otro lado, nosotros damos esa atención pero de manera equivocada también. No podemos esperar que los niños sean los primeros en romper con éste círculo, puesto que ellos todavía no tienen desarrollado en su cerebro su corteza prefrontal, que es la encargada de regular los sentimientos, la intuición y la relación con los demás (aunque pareciera que los adultos también nos faltan desarrollar más estas habilidades).

Nosotros los padres tenemos que buscar maneras más productivas de dirigir esa atención que buscan nuestros hijos hacia algo positivo. Cuando nuestros hijos se comporten de manera inadecuada porque buscan llamar nuestra atención, podemos hacer cosas inesperadas, por ejemplo, un abrazo o cosquillas. Para que se sientan tomados en cuenta, podemos involúcralos en actividades útiles; una manera de hacerlos sentir especiales, es brindándoles tiempo a cada uno; debemos darles seguridad y confianza; ignorar su conducta mientras los abrazamos o hacemos cosquillas; podemos distraerlos también utilizando canciones o haciéndoles reír; es importante establecerles límites anteponiendo la palabra te amo, por ejemplo “te amo y también quiero platicar contigo, estoy segura que podrás esperar hasta que termine esta llamada”.

Estas pequeñas acciones ayudarán a nuestros hijos a sentirse útiles y tomados en cuenta. Los problemas de conducta se reducirán a medida en que nuestros hijos se sientan involucrados, escuchados y amados.

Dennis Charles

Mamá. Licenciada en psicología, asesora de porteo y facilitadora de disciplina positiva.

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