EL DÍA QUE ME VAYA

Por Elena Hernández

 

Se me fue el sueño. De pronto a las 2 de la mañana me vino una imagen, un recuerdo. Me acordé de mi padre, de su muerte, de sus últimos minutos y como un papel todo arrugado fui desenvolviendo los fragmentos de memoria que conforman en mi mente ese momento. Y me di cuenta de algo, que aquello… fue muy bonito.

Fue bonito estar junto a él en su último aliento, en el último registro de actividad y la última gráfica en aquella máquina ruidosa a la que estaba conectado. Tuvimos tiempo de despedirnos, de hablarle, de pedirle perdón o perdonarlo. Lo teníamos rodeado su familia que lo amaba, su esposa, sobrinos, hermanos. Abrazados a sus piernas y tomándole su mano estábamos sus 3 hijos, recordando con picardía las anécdotas y todo lo que con él vivimos. Fue en realidad muy bonito. Sucedió al caer la tarde, se fue con el sol de aquel día. Y no lo vimos más. Muchos no tienen esa suerte, mueren solos, mueren lejos. El Keskis murió rodeado de amor y de risas.

Así deseo que sea mi muerte. Fantaseo con ese tiempo en que cerraré mis ojos y no se volverán a abrir, ojalá entonces ya sea muy vieja, pero fuerte como lo fue mi padre. Ojalá no sufra, ojalá casi ni me de cuenta, ojalá también esté rodeada de mi familia y ellos no sientan angustia, ojalá vivan ese momento como una despedida muy bonita. Ojalá se sientan satisfechos de nuestras vivencias, ojalá nadie tenga que pedirme perdón y sepan de una vez que yo los habré ya perdonado. Ojalá también ellos me perdonen. Ojalá que me vaya tranquila y ellos se queden tranquilos. Ojalá que ese instante sea muy bonito.

No sé lo que habrá mas allá, no me atrevo a imaginarlo, no sé si hay un cielo o un infierno donde me corresponda ir, no sé si solamente despierte en otro mundo, otra época, otro cuerpo, o sea polvo invisible volando con el viento, no lo sé. Tampoco sé si los voy a extrañar, ojalá que no. Y espero de verdad que yo tampoco les haga falta. Espero que esta vida que tengo ahora me llene y los llene, nos rebase, nos colme, que cada persona que me rodea se quede con algo bueno de mi, que sea bastante para que el día que mi voz desaparezca no sea trágico, no sea triste. Que el día que me vaya sea bonito y sus recuerdos de mi sean también bonitos.

Hoy me acordé de ti papá, de tantas cosas que vivimos muy bonitas y también de tu partida muy bonita.

Elena Hernandez

Nací un soleado día de abril, hace casi 36 años, la mayor de una familia que parece común pero no lo es tanto, llena de personajes interesantes como seguro cada familia tiene los suyos. Arquitecta de profesión, madre de corazón y soñadora por convicción. Hoy dejo la puerta entreabierta para que te asomes un poco a mi mundo, mis vivencias, mis alegrías, mis penas, y descubras conmigo este pedacito de mí antes de que se esfume con el viento.

1 Comment

  1. Responder

    Susy

    enero 15, 2019

    Me encantó de verdad es una reflexión muy hermosa que desgraciadamente no tuve la fortuna por motivos de distancia ni la fortaleza por cobarde para estar ahí en su último suspiro de aliento. Pero me siento muy orgullosa de siempre haber estado para el cuando me necesitó y comparto contigo la mayor parte de esta bonita reflexión.

    Un beso y un fuerte abrazo de corazón. Mi Elenita hermosa eres única 😘🙏🏻🤗

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