¿VÍCTIMA O VICTIMARIO?

Por Cristina Aguirre

 

Pensé mucho en cómo abarcar este tema tan pesado y tengo que aceptar que tuve miedo, pero hace poco recibí una entrevista que me motivó a hablar de esto. Cuando pregunté directamente a mis conocidos, su opinión sobre el bullying, tuve realmente la respuesta de algunas personas que se tomaron el tiempo de escribirme y relatarme lo que sucede en sus escuelas o entornos. En algunas anécdotas quedé horrorizada. (No estoy hablando de adolescentes sino algo peor, estoy hablando de lo más inocente que hay, los niños).

Antes que nada agradezco a esas mamás que tuvieron la confianza.

¿Por qué sigue habiendo bullying si hay tantas mamás, incluso hasta papás enrolados en la educación de los hijos? Han escuchado el decálogo de Emilio Calayatud (Juez de menores, escritor, magistrado en España): “¿Cómo hacer un delincuente?”. Aquí brevemente describo algunos de los pasos y algunos otros más para crear con efectividad un pequeño tirano.

  • Comience dándole a su hijo todo lo que pida así crecerá convencido que el mundo entero le pertenece.
  • Cuando diga palabrotas ríase, esto lo motivará a hacer más cosas graciosas.
  • No le regañe o le diga que está mal lo que hace, podría crearle complejos de culpabilidad.
  • Hágaselo todo, así se acostumbrará a cargar su responsabilidad sobre los demás.
  • Dele todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para hacerse de dinero es necesario trabajar.
  • Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores o sus vecinos, piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que todo lo que quieren es fastidiar.
  • Dispute lo más posible con su cónyuge frente al niño, así cuando esté totalmente destruido su hogar no le dolerá.

Y termina diciendo: “si seguimos estos consejos es fácil que hagamos un auténtico tirano en casa.”

  • Facilítale con tecnología todo lo que necesite para entretenerse así no tendrá que usar o malgastar su imaginación.
  • Si estás ocupado tu hijo puede esperar al fin de cuentas lo que tú haces es más importante de lo que puede estar sintiendo o pasando a tu hijo.
  • Permítelo que interrumpa de esa manera siempre sabrá que es más importante escucharlo a él y no a los demás.
  • Critica a otras personas frente a él, esto sin duda lo enseñará a juzgar severamente, pero no te sorprendas si algún día con la misma fuerza te llega a juzgar a ti.
  • Interrumpe los castigos o consecuencias de sus actos cuando mejor te convenga no vaya a llegar a la conclusión de que si hace algo malo realmente puede vivir una consecuencia que marque su vida.

Ok vuelvo a la idea principal.

Hoy en día las mamás están muy comprometidas con la educación tanto escolar como extra académica de los niños. Veo más varones que antes, envolviéndose en el tema de deporte, escuela, educación y crianza lo cual me resulta maravilloso y hasta cierto punto lo veo como un avance como sociedad.

Pero ¿por qué sigue habiendo conductas en algunos chiquitos entre juegos y maltratos o exclusión hacia algunos de sus compañeros?

¿Qué están viendo en su casa? ¿Sabes de qué tratan los programas que ven diariamente? ¿Has visto cómo influyen los programas en su vida cotidiana? ¿Qué tanto platicas con ellos? ¿Sabes si realmente está digiriendo lo que ve? ¿Qué tanto conoces lo qué pasa dentro de su cabeza? ¿Sabes con quien se junta? ¿Conoces a sus amigos?

Comparamos a los hijos o señalamos a otros niños frente a ellos… Los estamos haciendo no sólo que aprendan a juzgar o etiquetar sino que se sientan mucho más importantes o mejores que otros y hablo de etiquetas como… “siempre te portas mal”… etiqueta que el niño a tan temprana edad puede llegar adoptar como parte de su carácter si no hacemos algo al respecto: el entorno, las mismas mamás y sobre todo los padres del niño.

Yo no defiendo al victimario, ni tampoco a la víctima. Señalo directamente a los que los educamos.

Poner de ejemplo a niños que presentan mala conducta públicamente es ser parte de ese bullying que quisiéramos erradicar de toda escuela; probablemente y lo más seguro es que todos hacemos el mejor esfuerzo por darles disciplina con amor, pero a costa de otros; jamás.

Qué tan incluyentes los estamos enseñando a ser si muchas veces entre las mismas mamás etiquetamos a niños por alguna conducta; sin pensar en el trasfondo de lo que realmente está pasando… Madres que en algunas ocasiones pasan la batuta a otros para recibir valores.. ¿Que no son los padres los principales responsables de inculcarlos?  Estamos hablando de las personitas que en un futuro formarán parte de la sociedad.. ¿Cómo vamos a entregarlos?

Eso sí: las reglas están muy claras este decálogo no solo extendió mi visión sino que también confirmó que algunas herramientas que damos con amor; pueden llegar a ser elementos de destrucción. Los niños son niños… la inocencia está en ellos… pero la línea es tan intrínseca de lo que queremos ver en ellos y definitivamente lo contrario… los delincuentes no nacen; se hacen.

Comienzo con esto, decálogo para mis hijos.

No seré parte de las que señalan a un niño con mala conducta. Pero si haré lo posible porque mis hijos respeten y amen a los que los rodean; con y a pesar de todo tipo de diferencia.

No seré la que compara, sino que con el ejemplo enseñaré que el amor y la inclusión son herramientas mágicas que no solo los llenará de satisfacción sino que también abrirán oportunidades en su vida.

No seré la que etiquete o califique a mis hijos; sino la que motive e incite a que hagan un mejor esfuerzo y siempre reconociendo en lo que sean buenos sin exagerar. (Ya que no necesitan de opiniones o alabanzas externas para dignificar su autoestima).

Seré la que les enseñe que pueden esforzarse, que siempre habrá niños mejores pero que el trabajo y esfuerzo ayudará a que consigan lo que necesitan si realmente lo desean.

Seré, como mi padre me enseño, la mamá que les dice: saluda a todos por igual, desde el conserje hasta las autoridades, a los amigos y sus madres, el ser bien educado y amable si es una verdadera etiqueta que merece reconocimiento.

Hablaré de las personas frente a mis hijos como me gustaría que hablaran de ellos.

Cosas simples como… se burlaron de mi ropa… no va a lastimar profundamente a mi hijo y más si tiene unos padres que día a día lo ayudan a sentirse más seguro. Porque tienen padres que les reafirman su amor propio.

Prometo no resolverles lo que ellos pueden hacer por sí mismos, aunque lleguen a frustrase de esta manera tendré la oportunidad de darles las herramientas para esforzarse y lograrlo.

Si alguno de mis hijos pasa por alguna de esta situación tanto de víctima o victimario haré lo posible por usar los medios convenientes para apoyar a ambas partes. (La escuela, el diálogo) aunque mi esposo diga que debo permitir que las cosas sucedan siento qué hay edades en las que aún como padres podemos intervenir de manera pro positiva.

Yo viví el bullying en algunas ocasiones fui víctima y en otras victimario; en ese entorno aprendí a defenderme pero también aprendí a tratar a las personas con la misma crueldad con la que me trataron. Bendito Dios tuve unos padres que me supieron formar y sentar cabeza.

Enseñaré según los alcances y mis posibilidades a mis hijos a crear conciencia colectiva; a no ser parte del problema pero si es posible, si de la solución. Comienzo a pensar con muchas tristeza (y quiero realmente equivocarme) que la raíz del bullying en la mayoría de las ocasiones somos los mismos padres.  Difícil de digerir. Pero desde casa SI Y SI Y SI hay solución.

Cristina Aguirre

Soy licenciada en derecho, esposa y madre de tres hijos. Actualmente estoy laborando en una empresa familiar restaurantera, junto a mi esposo. Comencé a escribir como DESAHOGO en mis muy, muuuuy reducidos tiempos libres; escondida en la lavandería, mientras los niños dormían. Gracias por la oportunidad, en especial a todas aquellas mamás que me impulsaron a hacer esto.

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